“Amor en estado de alarma”

Qué difícil es permanecer en casa, y el amor está ahí, a un paso de la esquina, sin poder vernos, sin poder compartir.

Les contaré la historia...

Hace un año nos conocimos, por amigos en común en la fiesta de la Baccanalia. Una noche mágica de primavera, donde fuimos paseando por las calles y sus bares, disfrutando en cada sitio de alguna copa de vino, de algo típico para comer, todo era música y alegría. Había desfiles, regalos, risas. Un clima extraordinario que, a pesar de estar en la montaña, la noche estaba sensacional.

Aquel día, hablamos casi todo el tiempo que duró el evento, acompañando al grupo, separándonos de a ratos… pero ya se sentía en el aire que iba a hacer una historia única, de un amor de primavera.

Luego de la fiesta volvimos a vernos un par de veces, hasta que la chispa empezó a diluirse; el grupo se deshizo, muchos no eran de aquí, así que perdí el contacto con él… con Jamel, su nombre, proveniente del árabe jamari: belleza, y así lo recordaba

Hace unas semanas, cuando estaban anunciando nuevamente la fiesta, me contacta para ver si repetíamos la salida, quizás le haya entrado nostalgia de aquellos lindos momentos, no lo sé, los hombres suelen ser muchas veces especiales, y éste, por cierto, es muy particular.

Hablamos de nosotros, de lo que había pasado en esta ausencia, y resultó que se había mudado, vivíamos muy cerca sin saberlo. Pero toda la ilusión de volver a verlo se había desvanecido con el estado de alarma, no podíamos salir de nuestras casas, sólo hasta el supermercado y de a uno, pero a él se le ocurre una idea, hacer nuestro nuevo encuentro en el supermercado.

Qué nervios ese día, sentía mi cuerpo vibrar del solo hecho de volver a verle, pensar qué me iba a poner, de cómo sería ese momento de estar, una vez más, frente a frente.

Me puse lo más elegante posible, dadas las circunstancias, tampoco podía vestirme para una fiesta, era ir al supermercado, no a un restaurante 5 estrellas. Me maquillé y salí a su encuentro. El estómago estrujado de nervios, aquello era toda una osadía, salir de casa, evitar el control y llegar hasta ahí y fingir que todo había sido un encuentro casual.

Empecé a pasear entre las góndolas mirando los productos sin mirar, esperando que aparezca, las manos me temblaron al agarrar una botella de vino, lo que daría por poder compartirla con él, pero no se podía, no podía llevarlo a casa. De repente escucho mi nombre, me giro y ahí estaba tan lindo como siempre, su color chocolate, sus ojitos marrones, con ese semblante conquistador, tan típico de él, y su sonrisa:  ay esa sonrisa que derrite cualquier témpano de hielo, la que hace que sus ojos se achinen y brillen de un modo especial.

No recuerdo si fueron 5, 10 o 15 minutos que estuvimos paseando distraídamente, con pasos torpes, evitando el roce de nuestras manos… mirándonos a los ojos, riéndonos de la situación y de nosotros mismos, de haberlo logrado, de transgredir de algún modo las reglas. El momento llegó a su fin y tuvimos que despedirnos, con un adiós apretado en la garganta.

Me desperté sobresaltada… ¿había sido verdad todo aquello o había sido producto de una borrachera o del deseo? envuelta entre las sábanas intentaba poder ubicarme, el alma aún me vibraba, el corazón latía a gran velocidad, sobresaltada, por entender qué había pasado. Habría cometido aquella locura ¿? Aliviada, descubrí que seguía en casa, que aquello había sido producto de un sueño o mejor dicho, una ilusión.

Agarro el móvil para ver los mensajes de familiares y amigos, y había un mensaje de Jamel, que decía:” Nuestros supermercados están muy cerca, podríamos encontrarnos ahí a las 17 :30 y luego podría traerte a casa”. Me invitaba a un encuentro, no podía creer, releía una y otra vez aquel mensaje. ¿Habría sido mi sueño una premonición de lo que ocurriría?

No, no podía concretarse, debía permanecer en casa, el estado de alarma continuaba, y el amor, debía esperar…

2 comentarios sobre ““Amor en estado de alarma”

  1. Maravilloso…..como siempre….Con mis lecturas tengo una evaluación particular: hasta donde me hacer soñar? Y esta me llevó lejos, no sólo geográficamente, sino que trasladó mi ❤. Gracias linda! Todo aquello que sean emociones en estos días, no tienen precio. Un beso enorme

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